Tenía tanto miedo. Miedo de que me dijeran que era alzhéimer.
Fui donde una neuróloga que me hizo mil preguntas. Me mandó exámenes de sangre, me revisó la tiroides.
Y me dijo algo que me cambió todo:
"Patricia, tu cerebro no está roto. Está agotado. Y le faltan los nutrientes que necesita para funcionar bien."
Me explicó que después de los 40, el cuerpo produce menos de una molécula que se llama NAD+. Y que esa molécula es la que tus células, especialmente las del cerebro, usan para producir energía.
"Sin NAD+, tus neuronas no pueden comunicarse bien. Por eso olvidas, por eso te cuesta concentrarte, por eso sientes que tu mente está en modo avión."
"Pero esto se puede revertir. Tu cerebro puede volver a funcionar como antes."